Cómo explicar este evento, esta semana de locura que ha vivido Milán. Me pidieron escribir un artículo y ser los ojos de AIDI para contarlo y aquí estoy, cual corresponsal periodística preocupada por hacerlo como merece.

Elegí Milán para hacer el Erasmus porque, como estudiante de diseño, sé que es la ciudad más indicada y activa en el sector. A lo largo del año es cierto que se siente. Es fácil conocer a diseñadores, proyectos innovadores, asistir a eventos, encontrar estudios y tiendas con los que yo, al menos, no estaba familiarizada. En la universidad, el profesorado se vuelca en aquello que te explica y simultáneamente le da un sentido global y particular, con la visión del que vive en la cima de una montaña. Esta ciudad inspira motivación a diario, pero ha llegado abril con la semana del diseño y me he dado cuenta de que hasta ahora no había visto nada. Cómo explicaros que una feria dedicada al diseño es tan grande e involucra a tanta gente que parecen las fiestas patronales de la ciudad. El mapa de eventos se extiende como una mancha de café de lo más grosera por todo Milán. Os contare de qué va esto.

La semana del diseño (Milán Design Week o MDW, como la llamaré en adelante) tiene su origen en Il salone del mobile (El salón del mueble), una feria que existe desde 1961. Se lleva a cabo en un espacio expositivo (el equivalente a IFEMA en Madrid) que está a las afueras, el Rhofiera Milano. Aquí se encuentran las firmas y empresas más grandes del mundo del diseño, con 2400 expositores repartidos en secciones como baños, oficina, cocina, iluminación, lujo, etc. Todo lo que puedas imaginarte pero que nunca podrías ver en un solo día. Está enfocado a las empresas, así que es normal que te adviertan de que no es lo mejor si eres un visitante estándar. Pero también en este lugar, y merece la mención, está el salón Satellite, de ingreso gratuito, que cumple 19 años recogiendo exposiciones de diseñadores emprendedores y que esta edición se ha enfocado a la innovación de materiales. Cumple un papel fundamental en esta feria porque su objetivo es meter en escena a los nuevos talentos y dar oportunidad a productos que, en su mayor parte, están en proceso de prototipado. Aquí es donde más se beben las ganas y la frescura del diseñador emergente. Gente que nos saca unos años y que empiezan a ganarse la vida creando y anticipando las nuevas tendencias. Si queréis echar un ojo, buscad a Philipp Beisheim, Sara Ricciardi, David Derksen y a los estudios Bonpart, Orla Reynolds y Nito. Los bilbaínos Muka Design Lab y el grupo universitario Tanna, de la UPV, también estuvieron aquí.

milan1

Durante la semana, se pone cultura y movimiento al acceso de todo ciudadano para aprender, inspirar y mejorar. Aunque no parezca lógico, la guía oficial de la MDW ni siquiera te lleva al mencionado Salone del mobile, sino que te dibuja todos los lugares que recorrer para encontrar cosas interesantes. Es un festival masivo que se expande por todas las calles y rincones. Un fenómeno que se ha venido desarrollando con el paso de los años y que a día de hoy tiene nombre propio: el Fuorisalone. Estudios pequeños y grandes, tiendas, conferencias, exposiciones efímeras e instalaciones que esperan visitantes.

Con el Fuorisalone la ciudad se divide en tres distritos de interés: Tortona, Brera y Ventura-Lambrate. Pasearlos es ir a buscar un no sé qué, un a ver qué pasa, y volver a casa con la cabeza llena de ideas y de historias que contar. Dimore Studio, Boffi, Memphis, Patricia Urquiola en Kartell, Alessi, Ningal, Nendo y las 50 manga chairs, Nexus, Nike, Panasonic y el espacio Kukan, Sbodio32 (realidad aumentada e impresión 3d, aunque no solo) … Los eventos son de lo más variado y buscan participantes involucrados de cualquier sector social. Es llamativo cómo las empresas ajenas al sector del diseño también se animan y despliegan su actuación durante estos días. Llamémoslo publicidad, pero parece que buscan divertirse. Exposiciones permanentes se vuelven gratuitas (como en el caso de la Fondazione Prada); se ofrecen espectáculos callejeros (ocurrió en la fachada de la torre Velasca de la mano de Audi); las universidades se abren y comparten sus progresos (tanto el Politécnico di Milano como la Università degli Studi y la Università Statale); arquitectura y moda se asoman (Sou Fujimoto con COS); se hacen fiestas en torno a muestras en las que se consolidan intenciones (el caso de la Boring Collection de Lensvelt y su Boring Rave).

milan2

Milán es una de las cuatro capitales mundiales de la moda y, digamos, está manejada por mucha gente de dinero. Esto explica la importancia que toma el diseño de lujo en esta feria. Es fácil percibir el culto al capricho, ostentación y elitismo, y quisiera reflexionar sobre ello. Creo que este escaparate es un buen espejo en el que mirarse como diseñadores y actuar en consecuencia. En mi parecer estos productos tienen dudosa adaptación a las necesidades del mundo actual, en el que el diseño tiene una gran responsabilidad social. Funcionalidad, honestidad, accesibilidad y durabilidad son principios que en una feria de tal índole deberían ser banderas. Tampoco la ecología y la sostenibilidad ambiental han tenido la representación justa, aunque muestras como la del premiado Shit Museum (y su material merdacotta) sí hicieron su reverencia. Debemos comprometernos con el mundo que nos ha tocado vivir y cuidarlo. Como diseñadores tenemos la capacidad de conectar todas las disciplinas con el día a día de las personas a través objetos artificiales, que impactan en el medio ambiente. Nuestra responsabilidad y nuestro poder es minimizarlo.

Se ha dicho que la 55 edición de la MDW ha sido diferente, que se respira democratización. Y es la idea que hay de fondo en lo que os he contado, que todo individuo y todo colectivo encuentra en abril su excusa para salir a saludar y quedarse hasta tarde en alguna fiesta. Si te tomas en serio la MDW acabas mal, porque no paras un segundo. Mañana y noche fuera de casa. Os animo a buscar en internet lo que he mencionado y lo que no porque hay mucho que ver. No es solo una feria de diseño de muebles, ya que el diseño está presente en cualquier parte. En el interruptor de la luz, en el autobús que te transporta, en la maleta con la que viajas, en los deportes, en los papeles de tu oficina. Es por esto que la feria prolifera y crece año tras año, porque ofrece la posibilidad a muchos de dar a conocer aquello que han creado y lo que tienen que aportar al panorama. Si en algún momento tienes la ocasión de venir, hazlo. Especialmente si eres diseñador encontrarás aquí tu lugar.

 

Sara Bé